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Francesc Mestre

Galerista y publicista. Ha dirigido varias galerías de arte como la Sala Adrià o la galería René Metras y, desde 2001, la galería Francesc Mestre Art. Ha sido marchante de Guinovart, Ràfols Casamada, Erwin Bechtold, Artigau o Serra de Rivera, entre otros.

El arte escondido

El arte escondido

«La cuestión austríaca» dibujo de Antoni Roca. Tinta s/papel. 17 x 20 cm.

Los dictadores que hubo en la Europa del siglo XX encararon de forma distinta el mundo de las artes plásticas. Unos optaron por la domesticación, promoviendo un arte nacional y rechazando aquel que no se sometía a la ortodoxia de su ideario.

En Alemania, por ejemplo, el nazismo organizó en Múnich, el 19 de julio de 1937, una exposición para ridiculizar lo que calificó de Arte degenerado (Entartete Kunst). La muestra contaba con nombres como Klee, Kandinsky, Ernst y Chagall, entre otros, y sacó de sus museos unas veinte mil obras, de unos mil quinientos artistas, algunas de las cuales terminaron en la hoguera.

Otro “protector” de la cultura, Iósif Stalin, impuso el realismo socialista oficialmente en 1934, prohibiendo explícitamente todo el arte experimental porque no estaba al servicio de la exaltación de las ideas oficiales del partido.

En España, aunque había artistas «bien vistos» y otros «mal vistos», el poder no dedicó mucho esfuerzo a establecer un arte oficial. En el primer momento de la instauración del régimen, se produjo una grave represión que provocó gran desbandada hacia el exilio de muchos intelectuales y artistas.

Sin embargo, el gobierno no tuvo muchos escrúpulos para presentar en las bienales a los artistas de Dau al Set y de El Paso, quienes lo aceptaron de buen agrado, hasta que a finales de los años sesenta algunos empezaron a mostrar un enfrentamiento con la dictadura que ésta asumió estoicamente, ya que, como decía Franco: “si ésta es la oposición que tenemos…”.

Pero el problema fue, y es todavía hoy, el olvido. Sólo hay que comparar las publicaciones de los años treinta, como la revista Art (1933-36), o el mítico D’Ací i d’Allà (Navidad 1934), con el desierto artístico iniciado en la posguerra y que llega hasta nuestros días, y suerte de la tarea eficaz de un puñado de personalidades a las que no voy a cansarme de agradecer su dedicación y generosidad.

Muchos son los artistas desconocidos popularmente, a pesar de haber alcanzado un nivel de excelencia creativa. No pretendo hacer un listado, pero al menos dedicaré un par de textos a ayudar a divulgar los méritos de dos de estos creadores, ahora que me consta que se están preparando actividades para recuperar su memoria: Apel·les Fenosa (Barcelona 1899 – París 1988) y Josep Hurtuna (Barcelona 1913 – 1978).

Francesc Mestre Bas

Barcelona, julio 2021

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