Francesc Mestre

Galerista y publicista. Ha dirigido varias galerías de arte como la Sala Adrià o la galería René Metras y, desde 2001, la galería Francesc Mestre Art. Ha sido marchante de Guinovart, Ràfols Casamada, Erwin Bechtold, Artigau o Serra de Rivera, entre otros.

LA ESTÉTICA Y LA ÉTICA

LA ESTÉTICA Y LA ÉTICA

Marià Fortuny. «Hombre tendido en el suelo», aguafuerte sobre papel, 11 x 17 cm.

La Historia de España que nos imponían a los de mi generación consistía en memorizar nombres de reyes, bodas, batallas y “frases célebres” que ensalzaban las victorias y justificaban las derrotas.
 
Hoy, que voy a hablar de estética, he seleccionado un par de ellas: la primera se atribuye a Don Miguel de Unamuno y se hizo muy popular: “Levantinos, os pierde la estética” Don Miguel era un amante de la “ampulosidad verbal”, y si decía “levantinos” era para no tener que decir “catalanes”. O sea que, según él, figuras como Gaudí, Miró, Pau Casals y Ferran Adrià forman parte de «lo que nos pierde».
 
La segunda cita es más reciente, de 1965, y la puso en valor el Profesor José María Valverde cuando, desde su prestigiosa cátedra de estética de la Universidad de Madrid, en solidaridad con el profesor López Aranguren, quien había sido despedido por “desafecto al régimen”, Valverde, para dimitir, citó la frase de Horacio Nulla aesthetica sine ethica. No hay estética sin ética.
 
Me parece muy importante esta mención a la ética, puesto que, aunque el diccionario de la RAE define estética como: “disciplina filosófica que trata de la belleza, especialmente en el arte, y la sensibilidad especialmente artística”, es la sensibilidad la que nos permite ver la belleza del Guernica, que denuncia cosas tan horrorosas como el bombardeo de una población civil. Aquí, como en muchos otros casos, la estética está al servicio de la ética.
 
Y, hablando de denuncias, debemos recordar que el Guernica es una obra encargada y pagada por la República Española y su situación actual es un Museo que lleva el nombre de un miembro de la monarquía borbónica.
 
Parece que hoy son malos tiempos para la estética. Tal vez la persistencia de las guerras, la angustia sobre la salud de nuestro planeta y los problemas políticos puedan influir, pero eso no explica por sí solo la fascinación por los tatuajes anti-estéticos , los “piercings” angustiosos, así como la multitud de barbas y peinados estremecedores, acompañados de un vestuario desgarrado en origen. En el campo del arte, he tratado con artistas a los que he conseguido incomodar diciéndoles que encuentro su obra muy bonita, con toda la mala intención.

Francesc Mestre Bas

Barcelona, julio 2023

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