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Francesc Mestre

Galerista y publicista. Ha dirigido varias galerías de arte como la Sala Adrià o la galería René Metras y, desde 2001, la galería Francesc Mestre Art. Ha sido marchante de Guinovart, Ràfols Casamada, Erwin Bechtold, Artigau o Serra de Rivera, entre otros.

VIDAS PARALELAS

VIDAS PARALELAS

Joan Miró. “Òmnium cultural”, litografÍa, 72,5 x 54 cm.

He ido a ver un par de veces la exposición de Giorgio Morandi en La Pedrera y me ha gustado tanto que volveré. Yo ya había visto y admirado obras de este artista, pero no había tenido ocasión de ver una exposición tan completa.

Como estoy en plena lectura del libro «Joan Miró bajo el franquismo«, pensaba en los contrastes y coincidencias entre las biografías de estos dos artistas. El italiano apenas se movió de Bolonia, mientras que el barcelonés viajó mucho, pero ambos mantuvieron siempre la fidelidad a sus raíces mediterráneas.

Morandi buscaba la esencia del arte limitando sus trabajos al pequeño formato y al aguafuerte y concentrándose en muy pocos temas, mientras que Miró lo hacía trabajando todas las técnicas calcográficas y, además, la litografía, serigrafía, xilografía, pochoir, pintura, escultura, cerámica, tapiz… y le gustaban los formatos grandes y que su obra ocupara espacios públicos.

El catalán era tres años más joven y no me consta que tuviera ninguna relación personal con el italiano. Sin ser un joven superdotado como Picasso o Ramon

Casas, se convirtió en uno de los grandes artistas del siglo pasado gracias a la tenacidad, calidad que también tenía Morandi.

Contrasta el concepto mismo del arte, su ideario. Decía Morandi: “creo que no he dejado de ser un defensor del arte por el arte, más que del arte por la religión, la justicia social o la gloria de la nación. No hay nada más alejado de mi que un arte destinado a servir objetivos que no sean los inherentes a la obra de arte misma”.

Sin embargo, Joan Miró se había comprometido a la defensa de los derechos y libertades. Se había significado claramente fiel a la República y puso su talento al servicio de los ideales cívicos y éticos; había sufrido el exilio y supo capear las presiones a que tanto el franquismo como el partido comunista le sometían porque querían sumarle a su causa.

El mundo del arte es tan apasionante que estas aparentes contradicciones enriquecen su esencia y contribuyen a agrandar nuestro patrimonio colectivo. Existe una conexión de sensibilidades entre estos dos grandes artistas que fueron contemporáneos y determinantes en el arte del siglo XX, que es una parte importante del Arte universal.

Francesc Mestre Bas

Barcelona, marzo 2022

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